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Introducción

Las visitas a hospitales y consultas médicas tienen como motivo principal el dolor. El dolor es aquella experiencia negativa, asociada a una lesión física, psicológica, o ambas. A la hora de percibir dolor existe un umbral sensitivo, que además tiene un valor diferencial según la persona que lo padece. Por lo tanto ante una misma dolencia, cada persona puede tener un sufrimiento diferente.

Para un adecuado análisis del dolor es conveniente conocer varias cuestiones como la intensidad, temporalidad, patogenia, y seguir pautas y tratamientos normativos recomendados por la OMS.

Existen multitud de situaciones, enfermedades, crisis y problemáticas personales que engloban dolor. Desde la fibromialgia, hasta el duelo de la pérdida de un ser querido, pasando por un proceso oncológico. Todas ellas hunden sus raíces en el sufrimiento y la necesidad de alivio.

Desde mi punto de vista, como psicóloga, trabajar la causa, los factores de vulnerabilidad y mantendores de la sintomatología es esencial. No podemos dividir cuerpo y mente, pues sería necesario un tratamiento biopsicosocial que abordara todos los aspectos de la vida del paciente que están relacionados con dicho dolor.

¿Qué es el dolor crónico?

El dolor para que sea llamado crónico debe tener una duración superior a seis meses, con una progresión que va más allá del dolor agudo, y que dista de él sobre todo cualitativamente. El dolor crónico es un término muy complejo. No finaliza cuando cesa la causa que lo originó, sino que persiste en el tiempo y afecta severamente a nivel emocional, familiar y laboral.

A diferencia de un dolor agudo, que nos avisa de que hay problemas de salud para ponerles remedio, el dolor crónico, no tiene una utilidad adaptativa a nivel biológico. Según la Sociedad Española del Dolor (SED) entre el 40% y 80% de los pacientes que acuden a consulta con el médico de atención primaria se quejan de algún tipo de dolor. En España alrededor del 17% de la población sufre dolor crónico, y solo contamos en toda la península con 180 Unidades del Dolor en Hospitales.

¿Se debería estudiar a nivel político y medir el impacto presupuestario que se invierte en prevenir y tratar las patologías asociadas al dolor crónico en España? Ahí dejo la pregunta…

Signos y síntomas

El dolor crónico produce signos evidentes como inapetito, bajo peso, disminución de la líbido, problemas gastrointestinales, insomnio de conciliación, de mantenimiento o insomnio tardío, que van apareciendo progresivamente.

Cuando nos enfrentamos a trastornos o enfermedades que producen un dolor crónico constante y no presenta remisiones, puede ocasionar sintomatología ansioso-depresiva e interferir severamente en el funcionamiento diario.

Además, el impacto que tiene el padecimiento del dolor crónico en nuestro círculo social y familiar, el apoyo e interpretación que recibimos de nuestro entorno, va a ser crucial para poder afrontarlo de una manera positiva.

Cuando padeces dolor crónico, hay una tendencia a volverse inactivo, a aislarse socialmente, y se da una afectación psicológica que afecta a las facultades cognitivas como la atención, memoria, orientación… Al final, el dolor severo mantenido en el tiempo, tiñe de sufrimiento toda nuestra vida. No es solo una cuestión de valentía, de apoyo social, y tratamiento farmacológicos efectivos. La psicoterapia, terapias grupales especializadas, grupos de apoyo mutuo en asociaciones de dolor crónico, se convertirá en la piedra angular de la recuperación de la vida normativa del paciente.

Al final uno de los síntomas recurrentes en los pacientes con dolor crónico, que nos transmiten en consulta, son las rumiaciones constantes que denotan preocupación por la salud, miedo al empeoramiento, desesperanza, anhedonia e incluso, y paradójicamente, culpabilidad por sufrir, malestar por enfermar, impotencia por no poder parar el dolor tras haber recibido diferentes tratamientos médicos, quirúrgicos y multitud de pruebas diagnósticas.

Diagnóstico

Cuando emitimos un diagnóstico, siempre hay que descartar causa orgánica, aunque sea probable la existencia de una contribución psicológica destacada al dolor. Los aspectos físicos asociados con el dolor deben ser evaluados detenidamente. Sin embargo, una vez que se haya realizado una evaluación completa, de nada sirve repetir las pruebas si no hay nuevos hallazgos.

La evaluación del dolor en sí, como su repercusión en la vida diaria, son esenciales. Debe evaluarse el efecto del dolor sobre la vida del paciente mediante, por ejemplo, un terapeuta ocupacional. También los aspectos psicológicos y psiquiátricos así como a nivel neurológico propiamente dicho.

Tratamiento

Los tratamientos conductuales pueden mejorar el día a día de los pacientes, aunque en sí no calme el dolor. Recomendaciones sobre un nivel de actividad física óptico, distracción, ocio y apoyo social son imprescindibles.

El médico debe hacer recomendaciones específicas para aumentar gradualmente la actividad física y la participación en las actividades que normalmente hacía el paciente, con una aproximación sucesiva a lo que es día a día convencional antes de padecer dolor crónico.

Existen diferentes técnicas cognitivas útiles para aliviar el dolor como: el entrenamiento en relajación, las técnicas de distracción, de resolución de problemas, el autocuidado, la reestructuración cognitiva, las autoafirmaciones…

Es importante trabajar a nivel sistémico, con los diferentes círculos familiares y sociales que tiene el paciente. Al final, habrá comportamientos o actitudes que puedan mejorar la calidad de vida del paciente, el apoyo incondicional, la aceptación y motivación de todo el entorno es básico.

¿Cómo cambiar cuando el cambio no es posible? Aquí estamos hablando con los pacientes de aceptación. Centrarse en lo que es controlable, en lo que depende de ellos, quitando esa postura victimista que les hace pensar que tienen una indefensión completa y sensación de vulnerabilidad constante.

Ahí estas dolor,
no puedo dejar de mirarte,
no puedo odiarte, sino acogerte
viendo cómo afrontar mi sufrimiento.

Después de esta tempestad,
llegará el sosiego,
sosiego que traerá aprendizaje de vida,
que abrazaré para que me acompañe
hasta las próximas olas.

MAR ALCOLEA ÁLVAREZ

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