Las nuevas tecnologías forman parte de nuestro día a día, y las generaciones jóvenes viven, se socializan y crecen rodeados de espacios virtuales. En los últimos años, Internet se ha convertido en el primer medio que las/os jóvenes utilizan para consultar una determinada problemática personal, comunicarse con sus amistades o encontrar pareja. Es incluso, el primer medio, que consultan nada más despertar, por ello no sorprende ver cómo los medios de transporte están llenos de jóvenes con ojos pegados a la pantalla del móvil durante el trayecto, o ver a grupos de chicas/os tomando algo en un bar, mientras whatsappean a la vez.

Informes recientes cifran en un 95% la cantidad de jóvenes que utilizan Internet a diario y un 83% las redes sociales por lo que no es exagerado si decimos que la juventud siente, se comunica y vive sus relaciones en la red social. Las nuevas tecnologías están cambiando la forma en que las personas jóvenes viven sus relaciones en un mundo de puertas abiertas, un mundo virtual, que tiene aspectos positivos pero también negativos.

Esto es, un mundo que permite conocer en todo momento dónde se está, qué se está haciendo, con quién está hablando la pareja o qué le está diciendo, etc… puede ser un lugar de encuentros y desencuentros, de desengaños y desilusiones, pero también de celos exagerados, de control, dominio, acoso o incluso, humillación pública.

Comentarios en las redes que, en algunos casos, son la antesala de una relación violenta o las primeras señales del establecimiento de una relación de dominio, pero en otros, son manifestaciones claras del ejercicio de la violencia psicológica en la pareja (en modo virtual, pero con las mismas consecuencias).

Además, la ficción romántica reproduce, aún en nuestros días y en las redes sociales, los mitos y creencias tradicionales sobre la media naranja o el amor ideal y perfecto. Por ello, no parece posible para una mayoría de jóvenes entender otros modelos de amor que no exijan entregarse por completo a la otra persona y una nefasta gestión emocional de celos, junto con una visión negativa de la libertad de la pareja (con comportamientos manipuladores, acosadores y controladores).

Es innegable reconocer la influencia que la tecnología tiene en las generaciones jóvenes, que han crecido con personajes que llevan asociada la posesividad a la pasión, es decir, los modelos de referencia que asocian celos y dolor con amor.

La influencia de dichos ideales y mensajes transmitidos desde lo tecnológico, es un elemento en el que no han tenido cabida leyes de igualdad, criterios educativos, o protocolos de prevención, y en el que se reproducen estereotipos de género tradicionales. En esa explosión romántica, que a veces suponen las redes sociales, del amor romántico y el “no puedo vivir sin ti”, al “quién es ese con el que hablas”, a veces no hay más que una página.

Sin embargo, las redes sociales, también suponen unas potencialidades para la educación y la prevención que no tienen desperdicio. Las acciones de prevención y sensibilización tienen en las redes sociales e Internet el foco de difusión más diverso para hacer llegar la información a aquellos que se encuentran tras la pantalla. Crear un mundo virtual diferente donde los estereotipos, mitos y creencias erróneas no sean lo único que un/a joven pueda encontrar en la red, pasa por crear y construir nuevos mensajes, modelos y por alzar nuestras voces individuales y colectivas.

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