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No quiero que este sea un artículo que hable de finales ni terminaciones. En el final de algo siempre existió un principio, una historia, una vida. No quiero que este sea un artículo triste, ni rabioso, no quiero que hable de resignación. Me gustaría que transmitiera la idea de que “el dolor más intenso no es físico; si no aquel que te roba la ilusión por la vida”.

Introducción: ¿Qué son los cuidados paliativos?

Los cuidados paliativos se fundamentan en la terapéutica bajo un modelo activo, integral y continúo, englobando aspectos psicológicos, físicos, sociales y espirituales de las personas que se encuentran en fase terminal.

Los objetivos principales que se plantean dentro de este marco de actuación son: la promoción de la dignidad, tranquilidad, bienestar y autonomía tanto de las personas enfermas como de su ámbito social y familiar, teniendo claro que no se trata de prolongar la vida de estas personas, sino de adecuar sus condiciones lo máximo posible.

En este sentido, el propósito de los cuidados paliativos es enriquecer la calidad de vida de pacientes y familiares que diariamente se enfrentan a problemas asociados con los últimos estadios de la enfermedad. Para lograr dicho propósito, los equipos profesionales que trabajan en cuidados paliativos buscan lograr la identificación precoz, así como la ejecución de una correcta evaluación global de la persona, para después poder adecuar el tratamiento de forma ajustada y centrada.

¿Cómo se interviene desde la psicología en cuidados paliativos?

Cuando el restablecimiento vital del paciente no es factible, y no existe posibilidad de cura, la perspectiva de los cuidados paliativos no debe ceñirse exclusivamente a los últimos momentos de vida, sino que debe realizar un apoyo progresivo en el avance de la enfermedad, buscando el mantenimiento de la actividad y labrando un camino que dirija a la persona a una muerte digna y en paz.

Al centrarnos en la Psicología, debemos hablar de la atención centrada en la persona como metodología de intervención para minimizar el impacto psicológico que causa la cercanía de la muerte en el paciente, su familia y el equipo profesional.

El apoyo psicológico personal en el entorno de los cuidados paliativos precisa unas particularidades especiales inseparables al entorno del paciente terminal, donde tanto esta persona como su entorno se encuentran en una postura de tremenda vulnerabilidad.

Tales particularidades implican un contexto de crisis vital, en el que la persona usuaria del apoyo psicológico necesitará rastrear todos los recursos y estrategias de afrontamiento psicológicas que ha ido incorporando y desarrollando a lo largo de su vida.

Cualquier enfermedad genera un impacto más o menos intenso en la vida de la persona que lo sufre, en el caso de la enfermedad crónica o terminal este impacto es aún mayor, viéndose implicadas todas las áreas de su vida, por lo que el trabajo psicológico se posicionará en evaluar la vivencia de la persona a raíz de todos los cambios vitales que se presentan, los recursos psicológicos que tiene y puede utilizar para hacer frente a la situación, así como su escala de valores para actuar en la busca del bienestar.

El profesional de la Psicología en cuidados paliativos manejará dudas en torno a dificultades familiares, despedidas, posible sedación, comunicación familiar y social de la enfermedad y sus consecuencias, preparación personal, expectativas, significado de la muerte, localización donde fallecer, acompañamiento en el final, despedidas, legado personal, fases de la enfermedad a nivel emocional, últimos momentos, estrategias de afrontamiento,… etc, teniendo en cuenta que “ante situaciones totalmente anormales, cualquier reacción emocional es normal”.

Conclusiones

Resulta fundamental la aportación de la psicología en los cuidados paliativos, su trabajo de acompañamiento terapéutico es totalmente imprescindible en este contexto de impacto global en la salud de la persona y su familia, recordando que la salud no se ciñe únicamente a lo físico, sino que engloba lo mental y social.

Las personas y sus familias van a experimentar multitud de estados emocionales. Lejos de la idea de que estarán todo el día tristes o rabiosas; manejarán emociones más agradables como amor, alegría, ternura, satisfacción… incluso en los últimos momentos. La figura de la Psicología resulta de gran importancia para poder compartir la vivencia, expresión y ventilación de esas emociones.

La persona será la protagonista de su propio proceso, será ella quién defina sus propias necesidades, por ello debemos trabajar desde el modelo de atención centrada en la persona siendo cuidadosos con variables subjetivas y dispuestas a valoración personal. Entenderque detrás de cada paciente existe una personalidad y una historia de vida concreta permitirá anticipar y prevenir gran parte del tratamiento, sin olvidarnos de su familia y entorno social que acompañará a la persona hasta el final, implicando conexiones que influyen en el proceso de la persona enferma.

“Si nada nos salva de la muerte,
al menos que el amor nos salve de la vida”
Pablo Neruda

Cristina Higueras López
Psicóloga de grupoVOLMAE

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