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¿Qué es?

Para poder situarnos primero debemos saber que el peritaje psicológico es una herramienta dentro de la Psicología Forense, y que ésta no es más que la aplicación del conocimiento científico de la Psicología al ámbito jurídico. Es decir, a través de un peritaje, el/la psicólogo/a informa sobre los aspectos que se le haya solicitado para una mejor comprensión por parte del/la juez/a.

En mi opinión, es como cuando en una exploración médica el/la médico/a que nos valora solicita un análisis de sangre y una resonancia magnética por ejemplo, y con los resultados obtenidos emite un diagnóstico. En este caso el peritaje sería ese análisis de sangre o esa resonancia magnética, que junto con otras pruebas determinarían las conclusiones que el/la juez/a determina.

¿Para qué sirve?

En los casos de separación y divorcio contenciosos con hijos/as en común los peritajes psicológicos son más que aconsejados. El/la psicólogo/a perito nos puede aportar sus conclusiones sobre diferentes aspectos como la capacidad y competencia de algunos o ambos progenitores, el tipo de guarda y custodia (exclusiva vs compartida) más beneficiosa para el menor, el régimen de visitas más conveniente para la adaptación de los hijos, incluso la detección de interferencia parental por parte de alguno de los progenitores.

Por lo tanto, si estás inmerso en un proceso judicial de separación o divorcio, y no tienes muy claro qué es lo mejor para tu hijo/a, o tu expareja y tú no os ponéis de acuerdo, pero por supuesto queréis que el niño/a sufra lo menos posible, lo mejor es que solicitéis un peritaje psicológico.

Y, ¿cómo se solicita?

Pues varía un poco dependiendo de la Comunidad Autónoma, pero básicamente puede ser por dos vías:

  1. A través del juzgado: en este caso a través de tu abogado/a deberías de solicitar una evaluación psicológica y explicar el porqué y cuál sería el objetivo, por ejemplo: guarda y custodia porque uno quiere exclusiva y el otro compartida.
  2. Puedes acudir directamente a un/a psicólogo/a forense y explicarle tu demanda, él/ella te informará del procedimiento. En este caso, y si no tienes ninguna referencia, puedes ponerte en contacto con el Colegio Profesional de Psicólogos de tu Comunidad y solicitar que te faciliten el listado de psicólogos y psicólogas forenses.

Y, ¿en qué consiste?

Dependiendo del objeto del informe (el para qué se hace) la metodología puede variar, pero la estructura general consiste en una evaluación individual de cada uno de los progenitores y del menor.

Esa evaluación individual suele componerse de entrevistas semiestructuradas y pruebas psicométricas, a través de las cuales se recoge información acerca de la historia de pareja, causas y motivo de ruptura, evolución hasta la actualidad, características psicológicas y educativas, situación actual…

En el caso de los menores la evaluación se realiza sin la presencia de ninguno de los progenitores, y varía mucho dependiendo del caso y de la edad, no obstante se analiza el impacto que está teniendo la separación.

Tras la recogida de información, con todas estas evaluaciones, se realiza un análisis teniendo en cuenta la demanda inicial, y apoyándonos en nuestro conocimiento se ofrece una conclusión. Todo ello a través de un informe pericial que se emite a la persona o al juzgado (dependiendo de la vía de entrada). El informe pericial tiene que ser claro, con un lenguaje que pueda comprender una persona que no es profesional de la psicología y por supuesto con una conclusión muy bien argumentada y justificada.

Dudas o preocupaciones frecuentes

Los peritajes psicológicos no son algo habitual en la vida de las personas, por lo que es muy normal que no sepamos de su existencia hasta que estamos inmersos, ya sea personalmente o por medio de algún familiar/amigo, en un divorcio por vía judicial.

Es muy común que la primera reacción sea de miedo porque es algo muy desconocido y por lo tanto genere rechazo, “no quiero peritaje por si acaso”, normal que se piense esto, nos jugamos el tiempo con los hijos e hijas principalmente, y por desgracia en los juzgados “se va a por todas”.

Por suerte los/las psicólogos/as no vamos “a por todas”, vamos a extraer toda la información posible para tener una visión de toda la familia y facilitar al menor un cambio lo más beneficioso posible para él.

Entre las dudas más comunes suelen estar las de:

  • ¿El/la menor está acompañado en la entrevista? NO, al menos en VOLMAEjurídica NUNCA, porque la presencia de su padre o su madre sesgaría todas las respuestas.
  • Mi hijo/a dirá que quiere ir con mi expareja porque lo está influenciando, engañará al/la psicólogo/a: la influencia se detecta, y aunque se escucha al menor se analiza la argumentación de su deseo, así como el resto de información para dar la conclusión.
  • ¿Si digo algo negativo lo perderé todo? NO, en un peritaje se valora, y mucho, la sinceridad, somos personas expertas en el comportamiento, y como expertas sabemos que todas cometemos errores y que no somos perfectas, a nadie se le puede etiquetar de buen/a padre/madre por un aspecto concreto o puntual.
  • Como lo he solicitado yo, el/la perito actuará en mi favor: NUNCA, el perito es objetivo e imparcial, y aunque sea un privado de parte no debe emitir un juicio a tu favor porque le hayas pagado.

Conclusión

Si estás en un proceso de divorcio y está resultando tedioso por la falta de acuerdo te recomendamos que en los aspectos que aquí hemos indicado solicites un peritaje psicológico, tu hijo o hija saldrá beneficiado/a.

Asimismo, y antes del peritaje, os recomendamos que acudáis a un proceso de mediación, ésta será siempre una opción más beneficiosa para todos en todos los sentidos.

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