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Juan es un amante de su trabajo. Es bioquímico y jefe de proyecto en una farmacéutica y, aunque tiene que tratar constantemente con gente debido al puesto que ocupa, se siente cómodo. Esto es fácil de entender, se trata de desenvolverse dentro de una temática que controla y maneja a la perfección. Se siente seguro. Sin embargo, el fin de semana pasado tuvo que acudir por compromiso a la fiesta de cumpleaños de una compañera, situación que se le presentó como realmente desagradable y aversiva. Pensaba en todo momento que no era un tipo interesante, que la gente se aburría con él y se agobiaba al no encontrar temas de conversación sobre los que hablar. Se veía raro, ridículo y sentía que los demás se daban cuenta de sus nervios. El corazón le iba a mil, sus manos no paraban de sudar e intentaba evitar el contacto con la gente en cualquier ocasión, levantándose al baño, mirando el móvil y participando poco en las conversaciones.

Quizá seas de esas personas que sienten una vergüenza extrema al hablar con gente desconocida, que no te guste estar rodeado de gente, que lo pases muy mal cuando tienes que hablar en público… en definitiva, que sientas un malestar muy elevado cuando te encuentras en medio de situaciones en las cuales anticipas que vas a ser evaluado negativamente por los demás. Pero… ¿de qué estamos hablando?

La fobia social

“La fobia social es un miedo irracional y desproporcionado a un cierto número de situaciones de interacción social. La persona está convencida de que actuará de manera inadecuada, ridícula, embarazosa o humillante. Esta convicción va acompañada de un número variable de sensaciones físicas como taquicardia, calor, rubor, sudoración, temblores o sensaciones en el estómago. La persona tiende a protegerse evitando afrontar situaciones en las que se siente mal o, una vez en ellas, realizando maniobras defensivas destinadas a que los demás no se den cuenta de lo que le está sucediendo.” Aunque este trastorno puede estar muy relacionado con la timidez, no todas las personas tímidas sufren de fobia social.

¿Cuáles son los elementos que componen la fobia social?

Ante la anticipación o inminente llegada de una situación de corte social se disparan:

  • Montones de pensamientos catastróficos y anticipaciones sobre que actuaremos de manera inadecuada, como ser tímidos, torpes, sin saber qué decir, no teniendo de qué hablar… que los demás se darán cuenta y en consecuencia, nos juzgarán y rechazarán. Acompañando a estas anticipaciones irán una serie de autovaloraciones negativas como; “no soy interesante, no soy gracioso, no sirvo para tener relaciones sociales…”
  • Diversos cambios en nuestro cuerpo como taquicardias, sudoración, temblores, ruboración, inquietud…
  • Y entonces, pondremos en marcha toda una serie de comportamiento destinados a no sentir la ansiedad que nos provoca el creer que los demás nos pueden juzgar. Así, evitaremos dichas situaciones o escaparemos cuando nos encontremos en ellas.

¿Cómo adquirimos dicha fobia?

  • Puede que carezcamos de habilidades sociales, es decir, que realmente no sepamos muy bien cómo actuar durante las situaciones sociales.
  • Puede que en algún momento de nuestra vida viviésemos una experiencia social muy desagradable. Esta podría ser neutra para nosotros y nosotras antes, pero desde el incidente se asociará a esa experiencia negativa y de ahí en adelante situaciones similares nos producirán ansiedad.
  • A través de las creencias disfuncionales que hemos ido aprendiendo desde pequeños/as sobre cómo debería ser el mundo que nos rodea y cómo deberíamos de ser y que condicionan nuestra forma de interpretar la realidad. Por ejemplo: “debo hacer a la perfección todo lo que hago para ser válida/o”, “el mundo es un lugar justo”, “para ser exitoso/a debo llevarme bien con todo el mundo”, “para ser valioso/a todas las personas tienen que tener una buena opinión sobre mi”
  • Mediante todas las veces que desde pequeños/as nos han premiado o castigado cuando haciamos lo que “está bien” y lo que “está mal”. Por ejemplo: “desde pequeños en el colegio castigaban y etiquetaban de descarados a aquellos que daban sus opiniones y se expresaban, mientras que premiaban a aquellos sumisos y obedientes”

¿Qué hago si esto me está sucediendo?

Si piensas que puedes estar viviendo una situación similar a la descrita puede que estés experimentando la sintomatología asociada a la fobia social. En grupoVOLMAE sabemos cómo podemos ayudarte, a través de la terapia cognitivo-conductual. ¿Cómo lo haremos?

  1. En primer lugar intentaremos comprender conjuntamente la naturaleza del problema, de qué se trata, cómo pudo haberse originado, cómo se produce, se mantiene y cuáles son sus componentes.
  2. Luego aprenderemos técnicas para controlar la ansiedad.
  3. A continuación, detectaremos los pensamientos ansiógenos y disfuncionales y buscaremos juntos y juntas argumentos que los desmonten para generar así pensamientos más adaptativos.
  4. Iremos eliminando las conductas de búsqueda de seguridad (evitación y escape) que alimentan nuestros miedos.
  5. Poco a poco, nos iremos exponiendo gradualmente a las situaciones que nos dan pánico.
  6. Si fuese necesario, entrenaremos en habilidades sociales para saber cómo desenvolvernos mejor en aquellas situaciones sociales donde nos percibamos torpes o no sepamos cómo actuar.

 

Aida Lorente Arnedo
Psicóloga en grupoVOLMAE

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