¿Qué es realmente la Inteligencia Emocional?

La Inteligencia Emocional es un tipo de inteligencia que poseemos, diferente de la intelectual o puramente académica. Es la capacidad para procesar la información emocional, ya sea interna o externa, de forma clara, precisa y eficaz. Desde este tipo de inteligencia las personas somos capaces de percibir, asimilar, comprender y gestionar las emociones.

Las personas podemos potenciar nuestro bienestar y la calidad de nuestras relaciones sociales a través de la Inteligencia Emocional. La IE no es sólo el conocimiento acerca del funcionamiento de las emociones, es decir, no se trata de un conocimiento teórico, sino de ser capaces de poner en práctica dicho conocimiento, auto-regulando nuestras emociones de un modo más adaptativo y positivo, comprendiendo qué nos ocurre, por qué, qué nos lleva a actuar o reaccionar así, y por qué lo hacen los demás.

A menudo cuando pensamos en el término “inteligencia” nos centramos en los aspectos académicos, pero existen personas muy inteligentes académicamente hablando, que sin embargo presentan graves problemas para regular sus emociones y relacionarse adecuadamente, esto se debe a que la inteligencia humana como rasgo, va mucho más allá de la acumulación teórica de conocimientos.

¿Cómo de importante es la Inteligencia Emocional en nuestro día a día?

Si pensamos detenidamente en la importancia y trascendencia de nuestras emociones en nuestra vida diaria nos daremos cuenta rápidamente que son muchas las ocasiones en que éstas influyen decisivamente en nuestra vida, aunque no nos demos cuenta. Por ejemplo: ¿Qué nos llevó a emparejarnos? ¿Acaso realizamos un examen concienzudo sobre las virtudes de nuestra pareja, o quizá más bien, nos dejamos llevar por las emociones que esta persona despertaba en nosotros?

Las emociones guían nuestras acciones en muchas ocasiones, pero se trata de un proceso tan natural que sin una introspección adecuada puede resultar invisible. La importancia de la Inteligencia Emocional es más que evidente para la salud mental, al ayudarnos a gestionar las emociones, comprender nuestros estados afectivos y los de otras personas, empatizar, relacionarnos, establecer vínculos afectivos.. pero no sólo eso, numerosos estudios indican que la IE podría ser mejor indicador de éxito para la vida que el propio cociente intelectual. De esta forma, una investigación realizada a nivel mundial por The Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations, arrojó un resultado sorprendente, y es que el CI puede determinar nuestro éxito en la vida en un 23%, mientras que en el caso de la IE, este porcentaje aumenta hasta el 77%.

¿Cuáles son los componentes o características de la Inteligencia Emocional?

El famoso psicólogo estadounidense Daniel Goleman, principal precursor del concepto de Inteligencia emocional señala los siguientes componentes esenciales que integran la IE:

1º Autoconocimiento emocional: La capacidad para conocer nuestros propios sentimientos y emociones, comprendiendo cómo éstos nos afectan en nuestra forma de actuar y pensar. La habilidad para conocer como nuestro estado anímico nos influye, así como el conocimiento de nuestras fortalezas y debilidades es un componente esencial de la IE. Mucha gente se sorprende de lo poco de que se conoce a sí misma.

2º Autocontrol emocional o autorregulación: El autocontrol emocional es la capacidad que nos frena a dejarnos llevar por nuestras emociones y reacciones ciegamente, de este modo, la autorregulación nos permite controlar la ira, el enfado, adaptar nuestras emociones a las distintas situaciones sociales.

3º Automotivación: Las emociones nos empujan hacía nuestros objetivos y metas, lo que favorece el desarrollo y mantenimiento de la motivación, elemento indispensable en la consecucción de cualquier logro. La IE regula nuestra automotivación y nos hace más optimistas y proactivos en el logro de nuestras metas y objetivos, así como una mayor capacidad de resilencia ante las dificultades o imprevistos.

4º Empatía: Es la capacidad para identificar y comprender las emociones de los otros, siendo capaces de ponernos en su lugar. Nos permite establecer vínculos afectivos más sólidos y duraderos con las personas que vamos conociendo a lo largo de nuestra vida.

5º Habilidades Sociales: La IE nos proporciona la capacidad de relacionarnos de una forma más positiva ya que fomenta la comunicación positiva y la capacidad asertiva de las personas.

¿Qué características distintivas presentan las personas con alta Inteligencia Emocional?

Las personas con una alta IE presentan una mayor motivación intrínseca, es decir, mayor capacidad para llevar a cabo actividades por el mero placer que le proporcionan, en mayor medida que por reforzadores externos, a la vez esta motivación potencia su sentimiento de realización personal, impulsándoles a hacer cosas por sí mismos, siendo más emprendedores.

Por otro lado, las personas con alta IE, presentan una mayor tolerancia a la frustración y a la demora de recompensas, de este modo, son capaces de persistir en sus esfuerzos aún cuando las recompensas o beneficios no son inmediatos o inciertos. Además presentan una mayor capacidad de autocontrol de impulsos, por lo que suelen tomar las decisiones de forma sopesada y reflexionada, valorando las alternativas y posibilidades en mayor media que las personas que presentan una baja IE.

Como hemos comentado, las personas con alta IE, tienen mayores capacidades para las habilidades sociales, dada la capacidad de autorregulación emocional y empatía. Son más asertivas, defendiendo sus derechos sin dañar los de los demás, los que les permite una mejor interacción y unas relaciones afectivas más positivas.

Por último, no debemos olvidar que las personas con alta IE sienten y padecen las emociones como todo el mundo, se alegran, entristecen, enfadan, desesperan, avergüenzan… pero saben gestionar las emocioes y regularlas para que no sean las encargadas de controlar nuestra vida y para que no les causen problemas, como su nombre indica, la IE nos permite hacer un uso más inteligente de las emociones.

“Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar” (Frederick Dodson)
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