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Muchas veces se habla de la gestión del cambio en la empresa, de la necesidad de que la empresa sea capaz de adaptarse a los cambios del mercado actual, dinámico y altamente competitivo. Desde nuestro punto de vista, se olvida en muchas ocasiones que las organizaciones no son realmente nada, sino constructos abstractos. Quienes tienen que adaptarse al cambio son las personas. Por mucho que una empresa, o mejor dicho, la dirección de la empresa, quiera adaptarse al cambio, si las personas que trabajan en ella no quieren o no saben, no lo conseguirá.

La gestión del cambio en las organizaciones dependerá, por tanto, de las personas que trabajan en ellas y de las herramientas que tengan, tanto personales como organizacionales.

Un modelo de gestión del cambio basado en las personas deberá tener en consideración, como mínimo, los siguientes puntos:

  • Motivación y cambio. Desde la psicología, y más específicamente la psicología organizacional, sabemos que las motivaciones personales son las que determinarán la actitud ante la necesidad de asumir o implementar cambios en los procedimientos de trabajo. Por tanto, cualquier modelo de gestión del cambio tiene que lograr alinear las motivaciones personales, individuales, con las de la organización. Ese sería el gran reto.

  • Recursos para el cambio. Por otra parte, es imprescindible que la organización proporcione a las personas herramientas y recursos para hacer frente al cambio, siendo éste en muchas ocasiones el talón de Aquiles. Quién no ha oído que se pide a un trabajador que se adapte a un nuevo protocolo de trabajo, pero con una formación mínima sobre el mismo.

  • Flexibilidad. De una parte el cambio no es una situación de todo o nada, sino que es un proceso progresivo de ajuste y reajuste, que requiere habitualmente de tiempo. Además, todas las personas no tienen la misma capacidad para adaptarse al cambio, por lo que nos podemos encontrar en un mismo equipo personas adaptadas totalmente a un nuevo requerimiento y otras que están en fase de lograrlo. Una excesiva rigidez en cuanto a la forma de gestionar el cambio o el tiempo para adaptarse, por ejemplo, harán que la persona sienta ansiedad y tenga mayores dificultades para lograrlo.

En definitiva, desde nuestro punto de vista, es básico para gestionar el cambio observar a las personas que tienes en tu organización y comprobar si tienen los recursos y los medios suficientes para enfrentarse al cambio.

Las personas son el activo más importante de una organización y el desarrollo del capital psicológico es la base para una adecuada gestión del cambio.

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