La ludopatía es un tema que está generando mucha preocupación social por sus devastadoras consecuencias, sobre todo a nivel económico, familiar, laboral y psicológico: el juego patológico o ludopatía. El trastorno podría definirse como juego patológico es un trastorno del control de los impulsos que se caracteriza por un comportamiento de juego, desadaptativo y persistente, que altera la continuidad de la vida personal, familiar o profesional. La participación de la persona en juegos de apuestas domina su vida en perjuicio de sus valores y obligaciones sociales, laborales, materiales y familiares. La conducta persiste e incluso se incrementa a pesar de la pérdida de la fortuna personal, el deterioro de las relaciones familiares y las situaciones personales críticas. El jugador experimenta una necesidad subjetiva de jugar para recuperar lo perdido y de superar el fracaso continuo en el intento de resistir los impulsos de jugar. Son frecuentes los pensamientos distorsionados o irracionales, como el optimismo irracional y el pensamiento supersticioso. La persona tiene más estrés, ansiedad o malestar físico general, con incremento de la frecuencia cardíaca asociada a momentos específicos del juego. Cambios de humor, irritabilidad, sentimientos de culpa, desatención familiar, ausencias en el trabajo o escuela, o pérdida de relaciones significativas son sólo ejemplos de los problemas que enfrentan estas personas.

Es importante saber analizar cómo comienza y se desarrolla el trastorno.

La mayoría de los expertos coinciden en señalar tres fases definidas y predecibles: ganancia, pérdida y desesperación. 1. Fase de ganancia: El jugador comienza atravesando un período de suerte con frecuentes episodios de ganancias, lo que provoca una excitación por el juego, apostar con más frecuencia y creerse un jugador excepcional. 2. Fase de pérdida: Al ser excesivamente optimista e incrementar la cantidad de dinero arriesgado, se producirán fuertes pérdidas difíciles de tolerar, y es entonces cuando el juego tendrá el propósito de recuperar lo perdido. 3. Fase de desesperación: Cuando se ha generado una gran deuda, se produce el ansia de devolver el dinero rápidamente, se sufre por la alienación de familia y amigos, se genera mala reputación y rechazo social y se tiene añoranza por los momentos de ganancias.

A nivel epidemiológico, según estudios realizados por Becoña en España, y de forma muy resumida, hay dos hombres por cada mujer jugadora patológica, afecta en mayor proporción a los jóvenes (el 40% tiene entre 18 y 30 años), afecta más a las personas con niveles educativos bajos y escasos ingresos económicos, se distribuye aproximadamente igual en personas casadas que solteras, produce especial deterioro social entre las amas de casa, los parados, los jubilados y los que tienen empleos eventuales, en el 75% de los casos el juego predominante son las máquinas tragaperras y cuanto mayor es la ciudad de residencia, mayor es el número proporcional de jugadores patológicos. Al margen de estos datos, el juego se ha convertido en una patología cada vez más frecuente entre la población mundial, con la proliferación de casinos y casas de apuestas, también en Internet, en una sociedad golpeada por la crisis económica, la desesperación y la cultura del “dinero fácil”.

La pregunta esencial sería: ¿Existen estrategias de prevención y tratamiento psicológico eficaces para abordar este grave trastorno?

El juego patológico cuenta con herramientas de diagnóstico, tratamiento y prevención muy desarrolladas que ayudan con efectividad a la persona afectada a superar el problema. La exposición al juego puede aumentar el riesgo de sufrir ludopatía y el hecho de limitarla puede ser útil para las personas que están en riesgo. La intervención ante los primeros signos de ludopatía puede prevenir el empeoramiento de este trastorno. Para poder ayudar a estas personas, primero tienen que reconocer el problema y la necesidad de tratamiento, porque es muy común que lo nieguen. De hecho, la mayoría de los ludópatas sólo reciben tratamiento cuando otras personas los presionan. Las opciones de tratamiento abarcan: 1. Terapia cognitivo-conductual (TCC): Se utiliza la desensibilización sistemática y la relajación para controlar la ansiedad por abstinencia. También son útiles técnicas de terapia cognitiva, como el registro de pensamientos automáticos repetitivos o distorsionados, la toma de conciencia del problema o la solución de problemas. 2. Grupos de apoyo y de autoayuda, como Jugadores Anónimos, que es un programa de 12 pasos, similar al de Alcohólicos Anónimos. La idea es compartir dificultades, favorecer la comunicación y encontrar estrategias de solución de problemas. 3. Farmacología: Hay pocos estudios, aunque los resultados preliminares sugieren que los antidepresivos y los antagonistas opioides (Naltrexone), pueden ayudar a paliar los síntomas de esta enfermedad, pero aún no está claro qué personas reaccionarán favorablemente a los medicamentos. Por lo tanto, se deben utilizar con mucha cautela, siempre en combinación con otras opciones de tratamiento y modificando la dosis o retirando la administración cuando sean contraproducentes.

“El juego patológico puede llegar a tener consecuencias devastadoras en el enfermo y su entorno, pero existen estrategias muy eficaces de diagnóstico, tratamiento y prevención.”

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