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El incremento del suicidio, entendido como acto deliberado de quitarse la vida en las últimas décadas, se ha convertido en un gran problema de salud a nivel mundial que afecta a más de medio millón de personas en el mundo al año. En España tan sólo durante la última década hablaríamos de una persona cada tres horas, mientras que a nivel mundial la cifra se elevaría a casi una persona por minuto. Esta conducta no solo afecta a la persona que lo realiza o lo intenta, sino a todo el entorno social cercano, familia, amigos, pareja, hijos, etc.

En el trabajo diario realizado en psicoterapia desde la división VOLMAEsalud de grupoVolmae, tenemos la certeza de que la conducta suicida, en muchos de los casos, se puede prevenir identificando ciertas señales, de forma que nos permitan intervenir con objeto de conseguir evitarlo.

Los factores de riesgo de este comportamiento son amplios y van desde trastornos mentales, sensibilidad individual, conflictos, enfermedades, motivos laborales, consumo de sustancias, abusos, pérdidas, factores genéticos y biológicos, etc. Como podemos apreciar no siempre se cumple el mito de que “son personas enfermas o que quieren llamar la atención”. En un alto porcentaje lo que quieren es acabar con el sentimiento de sufrimiento y soledad.

Por ello desde nuestro ámbito de trabajo psicoterapéutico, entre otras estrategias, fomentamos la estabilidad emocional, potenciamos el bienestar personal, el afrontamiento al estrés y a los traumas, la mejor de autoestima, las fortalezas y la resolución de problemas.

En esta línea, entendemos que es en su entorno más cercano donde mas rápidamente se pueden percibir las señales de que alguien tiene la intención o ha comenzando a preparar la situación para pueda llevar a cabo su conducta suicida.

Cuando una persona comienza a expresar pensamientos como “mi vida no merece la pena”, ”no tengo futuro”, ”esta asquerosidad va a seguir igual siempre”, etc. Es necesario que prestemos atención y demos valor a estos síntomas. Acércate a él y trata de comunicarte, si no sabes cómo hacerlo, cuenta con un/a profesional para que pueda ayudaros.

Con objeto de poder comunicarte y ayudar con más efectividad, es adecuado que seas consciente de una serie de fases en el proceso evolutivo del acto suicida:

  • Infancia y niñez caracterizados por conflictos y problemas en el apego.

  • Fase de escalada, en la que los problemas de la fase anterior se agudizan pudiendo sentirse aislado/a tanto familiar como socialmente.

  • Progresivamente se incrementa el aislamiento social llegando a perder la capacidad de comunicación y por tanto llega a deprimirse y a adoptar conductas de riesgo.

  • Al final, como consecuencia de su estado de ánimo profundamente deprimido, queda afectado/a significativamente su autoestima y autovaloración, comenzando a surgir las ideas suicidas e incluso los intentos de acabar con su vida.

Son por estas razones que hay que tratar de ser blando/a y acogedor/a con la persona y duro/a con la conducta, explicándole a la persona que ha realizado el intento de suicidio que debe considerar su situación como una experiencia más y que la vida merece la pena vivirla. Intentar hacerle consciente de que la culpa solo genera sufrimiento que le hace caer de nuevo en su circulo vicioso de no ver otra salida.

A continuación te facilitamos una serie de recomendaciones que puedes poner en práctica para ayudar a la persona:

  • Te puedes ofrecer para ayudarle a que busque la ayuda de las personas significativas para que le escuchen y le acompañen.

  • Proponerle que se aleje de cualquier medio de suicidio.

  • Comentarle la necesidad de evitar el alcohol y otras sustancias.

  • Insistir en que afronte de forma progresiva las diferentes dificultades que percibe en su vida dejando, para cuando se sienta mejor, aquellas que percibe más difíciles.

  • Ayúdale a trazar metas realistas y que las trabaje de forma lenta y constante, de forma que consiga darse el tiempo que necesite.

  • Ayúdale a que realice un horario para que pueda organizarse y de esa forma poder llevar un registro marcando la satisfacción de sus objetivos y logros diarios.

  • En ese registro diario que no olvide incluir actividades agradables como escuchar música, disfrutar del ocio que antes le gustaba, ocupar su mente con actividades que le sean reforzantes, etc.

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