El 2 de abril se conmemora el día mundial de concienciación sobre el Autismo. Ver las necesidades que muestras estas personas y cómo poder hacer que tengan una vida de calidad, disfrute y adaptada a su entorno social, personal, familiar y laboral es esencial.

¿Sabemos realmente lo que sufre una persona con TEA? A las personas con autismo sí les gusta relacionarse, sí se comunican, sí les gusta el contacto físico, no son todas superdotadas y no todas son agresivas. Importante explicar que no existe cura sino adaptación al trastorno. Existen tantas falsas creencias sobre ello, y además tanta variedad dentro del mismo espectro, que es difícil establecer un patrón específico para todas las personas que lo sufren.

Es imprescindible un abordaje integral, es necesario ayudarles en las diferentes esferas tanto a nivel emocional, conductual como psicosocial.

Sin embargo, es curioso como cada vez vivimos en una sociedad más “autista”. Cuando digo “autista” no me refiero a padecer los propios síntomas del trastorno sino a lo que comúnmente la población general interpreta como “autista”, sinónimo de “aislamiento” “soledad” “falta de comunicación”. Nos encontramos en consulta cada vez más parejas separadas por la tecnología, con conflictos sin resolver por falta de palabras, abrazos, besos…miradas. Vemos como cada vez es más difícil conocer a la persona que está sentada diariamente en el autobús, porque tapamos nuestros oídos con música, escondemos nuestros ojos por las gafas de sol más oscuras que haya, y porque preferimos leer unas letras en una pantalla que mirar a los ojos e iniciar una conversación con alguna persona desconocida. Somos capaces de estar sentados a la mesa y no despegar la vista de la televisión. Somos capaces de pasar más de ocho horas laborales con personas que ni siquiera sabríamos decir qué les gusta, qué sienten, qué les preocupa…estando en el despacho de al lado.

¡Tenemos más de 1000 amigos! Y seguramente eso diga nuestro perfil en las redes sociales o nuestra agenda telefónica…y sin embargo no tenemos apenas personas con las que compartir nuestras preocupaciones o tomar un simple café.

Preferimos protegernos con pantallas táctiles, emoticonos, y decir te quiero a través de palabras de otra persona antes que desde las que salen de nuestro corazón. Y la verdad…es que sí, somos una sociedad “autista”, con todo el respeto hacia las personas con este trastorno.

Basta ya de utilizar la palabra autismo para descalificar, insultar o menospreciar a otras. Si se conociera realmente lo que es autismo, realmente se asociaría con otros términos como valentía, sensibilidad, autenticidad y batalla.

¿Cómo podemos concienciarnos de la gravedad del Trastorno del espectro autista cuando esta sociedad cada vez tiende más a normalizar conductas que denominan erróneamente “autistas”?

Si pudieras entrar en mi silencio entenderías mis miradas, si pudieras escuchar mi corazón, diría cuánto te quiero.

Si pudieras mirar más allá de mi distancia, sabrías que no quiero estar solo.

No me juzgues por no ser como tú, ni me pidas que llegue a serlo,

Yo tengo Autismo, pero soy mucho más que eso.

Leonardo Caracol

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