En la era digital, muchos padres y madres se enfrentan el desafío de gestionar el tiempo que sus hijos e hijas adolescentes dedican a las pantallas, especialmente cuando esto interfiere con sus responsabilidades académicas. Desde nuestros centros grupoVOLMAE proponemos un enfoque práctico y basado en la evidencia para equilibrar el mundo digital con las
obligaciones escolares y socio-familiares.
Debemos tener en cuenta algunas variables y circunstancias, entre otras:
Comprender la conducta para actuar con eficiencia: Todas las conductas, incluido el uso excesivo de pantallas, tienen una función. Puede ser una vía de escape del estrés, una fuente de validación social o simplemente un hábito reforzado por la dopamina que generan las redes sociales o los videojuegos de ordenador, consola o móvil. Comprender estas motivaciones ayuda a abordar el problema desde la raíz.
Consejo: Habla con tu hijo o hija desde la curiosidad, no desde el juicio. Pregunta qué encuentra tan atractivo en el mundo digital y cómo se siente cuando lo utiliza. Este diálogo inicial es clave para construir un plan conjunto.
Establecer límites claros y consistentes: Los psicólogos infanto- juveniles enfatizamos la importancia de reforzar reglas claras. Los adolescentes necesitan estructuras, aunque puedan resistirse a ellas inicialmente.
Consejo: Establece horarios específicos para el uso de pantallas y asócialos con responsabilidades cumplidas. Por ejemplo, “Después de dos horas de estudio, puedes dedicar 30 minutos a tu juego o red social preferida”. Asegúrate de que las reglas sean razonables, coherentes y conocidas por todos los miembros de la familia.
Reforzar las conductas deseadas: El refuerzo positivo es una herramienta poderosa para motivar cambios en el comportamiento. Cuando el adolescente cumple con los acuerdos, es fundamental reconocer su esfuerzo.
Consejo: Usa elogios específicos y recompensas no materiales. En lugar de decir simplemente “Bien hecho”, puedes afirmar: “Me ha gustado mucho cómo has organizado tu tiempo hoy; has terminado tus tareas antes de usar el móvil”.
Modelar un uso responsable de las pantallas: Los y las adolescentes son observadores atentos. Si ven a sus padres constantemente en el teléfono, será más difícil que internalicen los límites propuestos.
Consejo: Establece momentos libres de pantallas en familia, como la hora de la cena. Este espacio promueve la conexión y refuerza la idea de que no todo gira en torno a lo digital.
Ayudar a gestionar el tiempo y reducir el estrés: Muchos adolescentes recurren a las pantallas para evitar responsabilidades que perciben como abrumadoras o poco gratificantes. Ayudarles a organizarse puede reducir esta dinámica.
Consejo: Enseña técnicas de gestión del tiempo, como dividir las tareas académicas en pasos pequeños y alcanzables. También es útil introducir estrategias de afrontamiento del estrés, como ejercicios de respiración o pausas activas, que pueden ser más eficaces que una hora en TikTok para relajarse.
Negociar en lugar de imponer: los psicólogos resaltamos que las imposiciones rígidas suelen generar resistencia en los adolescentes. Involucrarlos en la toma de decisiones aumenta su compromiso.
Consejo: Realiza una reunión familiar donde puedan expresar sus necesidades. Juntos, definan un plan de uso equilibrado de pantallas. Al sentirse escuchados, los adolescentes son más propensos a respetar los acuerdos.
Detectar y Tratar Problemas Subyacentes: A veces, el uso excesivo de pantallas puede ser un síntoma de problemas emocionales, como ansiedad, baja autoestima o dificultades sociales.
Consejo: Si notas que tu hijo utiliza las pantallas para evitar el contacto social o escapar de emociones negativas, considera buscar ayuda profesional. Un psicólogo puede realizar un análisis funcional de la conducta y ayudar a abordar las causas subyacentes.
Lidiar con el uso excesivo de pantallas en adolescentes requiere paciencia, consistencia y comunicación abierta. Desde la perspectiva cognitivo-conductual, el objetivo no es demonizar el mundo digital, sino integrarlo de manera saludable en la vida del adolescente. Un enfoque basado en el respeto mutuo, los límites claros y el refuerzo positivo puede marcar la diferencia en cómo las familias navegan este desafío contemporáneo.
Si consideras que necesitas ayuda, en grupoVOLMAE, estaremos encantados de ayudarte.