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Un apagón de luz prolongado puede parecer solo una molestia para los adultos, pero en los niños y niñas puede generar miedo, confusión o ansiedad. Las catástrofes menores, como un corte eléctrico de muchas horas, pueden activar en los más pequeños emociones intensas que, si no se manejan adecuadamente, dejan huella. 

Desde la psicología cognitivo-conductual, sabemos que el modo en que interpretamos y respondemos a las situaciones influye directamente en cómo las vivimos. Por eso, te damos algunas claves para convertir estas situaciones en oportunidades de resiliencia familiar. 

¿Por qué puede afectar tanto a menores?

Los menores aún no tienen un marco lógico ni emocional completo para entender lo que ocurre. Ante la oscuridad repentina, los ruidos inusuales o la pérdida de rutinas, pueden pensar que algo grave está pasando. La incertidumbre y la falta de control activan su sistema de alerta y pueden aparecer:

  • Miedos (a la oscuridad, a quedarse solos, a que “nunca vuelva la luz”)

  • Conductas regresivas (llanto, necesidad excesiva de contacto, insomnio)

  • Pensamientos distorsionados («esto es peligroso», «algo malo va a pasar»)

¿Cómo ayudarlos desde casa?

1. Mantén la calma tú primero. 

Los niños y niñas regulan su miedo observando a los adultos. Si transmites tranquilidad, seguridad y normalidad, eso es lo que ellos percibirán. 

2. Valida sus emociones. 

No minimices ni niegues su miedo. Di frases como: “Es normal que te asustes un poco, no pasa nada por sentirlo”. La validación emocional calma más que cualquier explicación racional. 

3. Explica lo que ocurre con palabras adaptadas. 

Dales una narrativa clara y sencilla: “A veces la luz se va porque algo se rompe, pero no es peligroso. Hay personas trabajando para arreglarlo y pronto volverá”. 

4. Involúcralos en actividades seguras y estructuradas. 

Jugar con linternas, contar historias, hacer una “noche de campamento en casa” o preparar meriendas con lo que hay disponible. Transformar la experiencia en juego o ritual genera una asociación emocional positiva. 

5. Aprovecha para enseñar habilidades emocionales. 

Usa el apagón como excusa para hablar sobre el miedo, enseñarles a respirar hondo, o identificar qué les ayuda a calmarse. Esto fortalece su autonomía emocional. 

¿Cuándo pedir ayuda profesional?

Si tras un evento así, tu hijo o hija presenta cambios persistentes en el sueño, el estado de ánimo, pesadillas o ansiedad excesiva, puede necesitar apoyo. En VOLMAEsalud, contamos con especialistas en psicología infantil que trabajan desde un enfoque cognitivo-conductual para ayudar a los niños a recuperar la seguridad, expresar sus emociones y desarrollar herramientas

Si consideras que necesitas ayuda, en grupoVOLMAE, estaremos encantados de ayudarte.

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