La preadolescencia, esa etapa de tránsito entre la infancia y la adolescencia, viene cargada de cambios físicos, emocionales y sociales. En este periodo, los niños y niñas comienzan a enfrentarse a nuevas exigencias escolares, presiones del grupo de iguales y una búsqueda creciente de identidad. En este contexto, la asertividad se convierte en una herramienta esencial para que aprendan a expresar sus pensamientos, emociones y necesidades de manera adecuada, sin agresividad ni pasividad.
Desde VOLMAEsalud, la división de salud psicológica del grupo VOLMAE, trabajamos a diario con familias y centros educativos para fomentar habilidades socioemocionales clave como la asertividad. Sabemos que menores más asertivos hoy, serán adolescentes más seguros mañana.
Ser asertivo es defender los propios derechos y expresar opiniones o deseos de manera respetuosa y clara, sin imponerlos ni someterse a los demás. Es, en otras palabras, saber decir “no” sin sentirse culpable, pedir ayuda sin vergüenza o expresar desacuerdo sin agredir.
En la preadolescencia, donde el deseo de pertenencia al grupo puede hacer que muchos niños actúen en contra de sus propios valores o necesidades, la asertividad actúa como un escudo protector frente a la presión social y el malestar emocional.
¿Cómo fomentar la asertividad en casa?
Desde nuestro enfoque cognitivo-conductual, compartimos algunos consejos prácticos para padres y cuidadores:
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Modela el comportamiento asertivo: Los y las preadolescentes aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice. Sé un ejemplo: expresa tus opiniones con respeto, pon límites y escucha activamente.
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Valida sus emociones: Frases como “entiendo que estés mal” o “es normal sentirse así” les enseñan que sus emociones son legítimas y que pueden expresarlas sin miedo.
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Entrena habilidades sociales en casa: Juegos de roles, conversaciones sobre cómo decir “no” sin ofender, o cómo hacer una petición clara, son actividades cotidianas que refuerzan la asertividad.
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Refuerza positivamente sus esfuerzos: Cada vez que intenten comunicarse de forma asertiva, reconóceselo. El refuerzo positivo es fundamental para consolidar este estilo de comunicación.
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Anima al pensamiento crítico: Pregúntales qué piensan sobre una situación, cómo se sienten y qué creen que sería justo o adecuado. Esto refuerza su autonomía y capacidad de análisis.
¿Y si no pueden solos o solas?
Muchos niños y niñas tienen dificultades para desarrollar una comunicación asertiva por experiencias previas, estilos de crianza o inseguridades.
La asertividad no se improvisa, se entrena. Y cuanto antes comencemos, más herramientas tendrán nuestros hijos para desenvolverse en un mundo cada vez más complejo.
Si consideras que necesitas ayuda, en grupoVOLMAE, estaremos encantados de ayudarte.