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Por fin tenemos tiempo para estar en casa, quizás demasiado… Tenemos que seguir con nuestras obligaciones y seguir realizando nuestras tareas, y hacerlo desde casa no tiene por qué facilitarnos tal labor. Ahora no podemos salir, no podemos cambiar de lugar para hacer actividades recreativas, no podemos o nos es difícil ver o hablar con otras personas, y por ello nuestro pensamiento puede verse desbordado y la apatía puede superarnos.

Ahora, eso sí, tenemos tiempo libre y los medios necesarios para seguir cumpliendo con nuestras obligaciones académicas y teletrabajo. Sin embargo, la parte difícil viene ahora. ¿Dónde encontramos la motivación para empezar y ponernos con ello?

Para centrarnos en los que estamos hablando y poder profundizar en este asunto, vamos a definir el término motivación. Esta palabra proviene del latín motivus, o motus, que significa “causa del movimiento”, es decir, algo que anima a una persona a actuar, una razón que nos lleva a la acción.

Buscar razones por las que tenemos que actuar nos ayuda a focalizar nuestra atención en lo que queremos conseguir, esa meta a largo plazo. Por lo tanto ya tenemos el paso número uno de donde nos tenemos que centrar:

1. ELIGE TU META FINAL. Ten en cuenta que ha de ser una meta realista, y alcanzable (si tu meta era ser presidente/a de los Estados Unidos para Septiembre, hazte a la idea de que puede no ser viable) Tu meta final puede ser aprobar las asignaturas oportunas, preparar las oposiciones, teletrabajo desde casa y seguir siendo eficiente…Tú la eliges, y es importante tenerlo en mente cuando nos preparemos para la acción. Eso es lo que queremos conseguir, tu meta.

Ya tenemos nuestro pensamiento y meta establecida, ahora necesitamos una estrategia para conseguirla. Cuando esa meta la vemos lejana, es fácil procrastinar, y dejarlo para luego. Con esta actitud algo que puede llegar a pasar es que nos acabe “pillando el toro”. Por ello, es importante ponernos objetivos más cercanos y fáciles de conseguir, que nos van acercando a la meta final. Y ahí tenemos el paso número dos:

2. ESTABLECE OBJETIVOS QUE TE LLEVEN A LA META. Dividir esa meta final en pasos más pequeños, nos ayuda a su vez a organizarnos. Por ejemplo, si queremos aprobar el examen de matemáticas o debemos prepararnos tal tema, los pasos a seguir podrían ser dividir por partes la tarea. Esta semana esta parte, la semana siguiente esta otra… etc.

Como hemos comentado antes, es importante que los objetivos escogidos sean realistas y factibles. También es muy importante cumplirlos, algo que parece muy obvio pero que en realidad no lo es. A veces, una semana nos viene atareada, y nos dejamos ese tema para la siguiente, y así vamos acumulando y toda la organización acaba no sirviendo para nada.

Otra ventaja, es que el ir cumpliendo esos objetivos fáciles de alcanzar, hace que nos motivemos y que vayamos viendo el progreso que estamos haciendo. Poco a poco vamos acercándonos a la meta final.

3. COMENZAMOS A PONERLO EN PRÁCTICA. Ya tenemos nuestra estrategia planeada y ahora queda ponerla en práctica. Para comenzar, es muy importante empezar con objetivos extremadamente fáciles de conseguir. Empezar con tareas muy muy fáciles hace que nos dé menos pereza comenzar. A partir de ahí vamos aumentando la dificultad. Un ejemplo puede ser conseguir todos los materiales que vamos a necesitar con las sesiones de estudio y ponerlas en la mesa. Es algo muy fácil que no cuesta mucho esfuerzo y que nos va a ayudar a comenzar con todo el proceso de estudio.

Y finalmente, nuestro último consejo para aumentar la motivación al estudio es el paso número cuatro:

4. CONVIÉRTELO EN UNA RUTINA. Intenta que este proceso de sentarte a estudiar y/o trabajar se convierta en rutina. Para ello organízate todos los días a la misma hora ese tiempo e intenta cumplirlo. Es posible que las primeras veces que nos sentemos a cumplir con nuestros deberes nos cueste muchísimo esfuerzo concentrarnos. Pero poco a poco, nuestro cerebro va acostumbrarse a que es hora de estudiar y con el tiempo nos costará menos. Es importante cumplir con el tiempo estipulado. Si planificamos que el tiempo de estudio será de 1 hora y media diaria se ha de cumplir, no se alargaría o acortaría.

Si encuentras complicado encontrar la motivación que te lleve a cumplir tus planes no te preocupes, no eres el único. Mucha gente sufre de la misma problemática, pero la constancia y el esfuerzo, y en algunos casos la ayuda de profesionales, te puede ayudar a conseguirlo.

No obstante, si necesitas ayuda profesional o quieres recibir más información, puedes contactar con nosotros/as aquí.

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