Los trastornos del neurodesarrollo afectan a una proporción cada vez más visible de la población infantil. Diagnósticos como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), las dificultades del aprendizaje o los trastornos del lenguaje no solo aparecen de forma aislada. Es muy frecuente que se presenten de manera simultánea, en lo que denominamos comorbilidad.
Comprender esta complejidad es fundamental para familias, educadores y profesionales de la salud. En VOLMAEsalud abordamos estos casos desde un enfoque integrador y basado en evidencia, utilizando los principios de la psicología cognitivo-conductual. Nuestro objetivo: psicoeducar, acompañar y dar herramientas eficaces a quienes más lo necesitan.
¿Qué significa realmente “comorbilidad”?
Cuando hablamos de comorbilidad en trastornos del neurodesarrollo, nos referimos a la presencia de más de un diagnóstico en un mismo menor. Por ejemplo, un niño o niña con TEA puede mostrar también síntomas de TDAH, ansiedad o trastornos del aprendizaje. Esto no significa que la enfermnedad sea más grave, sino que su perfil es más complejo y necesita un abordaje ajustado y especializado. La falta de comprensión sobre la comorbilidad puede llevar a errores frecuentes: diagnósticos parciales, tratamientos inadecuados o intervenciones que no consideran la totalidad del niño o niña. Desde la perspectiva cognitivo-conductual, entendemos que cada conducta tiene una función, y por eso diseñamos intervenciones personalizadas, basadas en análisis funcionales precisos.
La psicoeducación será el primer paso del tratamiento, ya que informar es intervenir. Una parte clave consiste en formar a padres y madres, enseñarles a observar con objetividad y ofrecerles estrategias para afrontar los desafíos del día a día. La psicoeducación es la puerta de entrada para comprender mejor a sus hijos e hijas, y para actuar de forma más efectiva.
Entre los aspectos que trabajamos con las familias están:
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Diferenciar síntomas primarios y secundarios de los distintos trastornos.
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Comprender cómo se refuerzan ciertas conductas sin darse cuenta.
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Aprender a establecer rutinas adaptadas a las necesidades del menor.
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Regular el propio estrés parental para poder sostener el proceso terapéutico.
Los tratamientos cognitivo-conductuales deben ser adaptados, combinandosesiones individuales con los menores, terapia familiar y entrenamiento en habilidades para padres y madres. La modificación de conducta, la intervención en emociones, y el entrenamiento en habilidades sociales y de autorregulaciónson pilares centrales en nuestro abordaje.
Además, el trabajo multidisciplinar es fundamental; así, el trabajo con centros educativos, servicios médicos y otras redes de apoyo para asegurar una intervención coherente en todos los contextos del menor.
La comorbilidad no tiene por qué ser sinónimo de mayor sufrimiento. Con el tratamiento adecuado, muchos menores logran desarrollar su máximo potencial y disfrutar de una vida plena. En nuestros Centros de Psicología integral ofrecemos ese acompañamiento experto y cercano, porque entendemos que cada niño y niña es único, y cada familia también.
Si consideras que necesitas ayuda, en grupoVOLMAE, estaremos encantados de ayudarte.