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Desde grupoVOLMAE siempre hemos estado atentos y a la vez preocupados por las llamadas pseurociencias, teniendo claro que nuestros pacientes son tratados con psicoterapia basada en el método científico, y no con tratamientos que no tienen base científica. En el vasto panorama de la psicología contemporánea, las pseudociencias representan una sombra oscura que amenaza. Estas prácticas se disfrazan de ciencia, prometiendo soluciones rápidas y milagrosas para los problemas mentales y emocionales, pero carecen del rigor científico necesario para respaldar sus afirmaciones. En este artículo, exploraremos el impacto negativo que las pseudociencias tienen en la psicología y por qué es crucial desenmascararlas. 

Las pseudociencias en el ámbito de la psicología se presentan de diversas formas, desde terapias alternativas hasta técnicas de diagnóstico carentes de validez científica. Por ejemplo, la quiropráctica, la homeopatía y la astrología psicológica son solo algunas de las prácticas que han ganado popularidad, a pesar de la falta de evidencia empírica sólida que respalde sus afirmaciones.

La noticia estos días, porque es plena actualidad, es que continúa su batalla contra las pseudociencias. Sanidad publica un informe para advertir a la ciudadanía y que no se dejen embaucar. Lo hace después de los informes desarrollados por la Red Española de Agencias de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema nacional de Salud (RedETS). La conclusión principal es que las siguientes técnicas deben de ser consideradas pseudoterapias, además de otras muchas que ya engrosan estas listas: 

  • Vacuoterapia. 

  • Luminoterapia en problemas de salud mental. 

  • La respiración consciente. 

  • El chi-kung/ qigong. 

  • El zerobalancing. 

  • La aromaterapia. 

  • Relajación basada en la inducción de sensaciones corporales. 

Una de las consecuencias más preocupantes de las pseudociencias en la psicología es su potencial para socavar la confianza pública en la disciplina como un todo. Cuando los individuos recurren a métodos pseudocientíficos en busca de ayuda psicológica y no obtienen resultados satisfactorios, es probable que se sientan desilusionados y escépticos respecto a la psicología como ciencia legítima. Esta desconfianza puede dificultar el acceso a tratamientos efectivos y provocar una mayor estigmatización de las enfermedades mentales.

Además, las pseudociencias pueden tener consecuencias directas en la salud y el bienestar de las personas. Por ejemplo, aquellos que eligen tratamientos pseudocientíficos en lugar de intervenciones psicológicas basadas en evidencia corren el riesgo de no recibir el apoyo necesario para abordar sus problemas de manera efectiva. Esto puede llevar a un empeoramiento de los síntomas, así como a la pérdida de tiempo y recursos en enfoques ineficaces. Otro aspecto preocupante es el potencial de las pseudociencias para generar sesgos y prejuicios en la psicología. Cuando los profesionales adoptan métodos no científicos en su práctica, corren el riesgo de perpetuar estereotipos dañinos y de promover ideas falsas sobre la naturaleza de la mente humana. Esto puede conducir a diagnósticos erróneos, tratamientos inapropiados y una comprensión general distorsionada de los problemas psicológicos.

Es crucial que los psicólogos/as y otros profesionales de la salud mental se mantengan vigilantes y críticos ante las pseudociencias. Esto implica no solo rechazar activamente prácticas no científicas en su propia labor, sino también educar al público sobre los peligros de confiar en métodos sin respaldo científico. La promoción de la alfabetización científica y el pensamiento crítico es fundamental para contrarrestar la influencia de las pseudociencias en la psicología y en la sociedad en general. Además, es importante que la comunidad científica continúe investigando y promoviendo enfoques basados en evidencia en el campo de la psicología. Esto incluye realizar estudios rigurosos para evaluar la efectividad de diferentes intervenciones psicológicas y promover la transparencia y la replicabilidad en la investigación.

En resumen, las pseudociencias representan una amenaza significativa para la psicología como disciplina científica. Su proliferación puede socavar la confianza en la profesión, poner en peligro la salud y el bienestar de las personas y perpetuar estereotipos y prejuicios dañinos. Es responsabilidad de los profesionales de la psicología y de la sociedad en su conjunto combatir activamente estas prácticas y promover un enfoque basado en la evidencia hacia el entendimiento y tratamiento de los problemas mentales y emocionales. Solo así podemos garantizar que la psicología siga siendo una fuerza positiva para el bienestar humano.

Si consideras que necesitas ayuda, en grupoVOLMAE, estaremos encantados de ayudarte.

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