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Aún falta una semana para terminar este mes de abril de 2020 y si prestamos atención a las noticias, cosa que a día de hoy es casi imposible no hacerlo, nos encontramos a nivel mundial, con casi tres millones de afectados por la COVID19.

En nuestro entorno cercano, España, tenemos 220,000 casos confirmados y lo que nos genera una percepción bastante aterradora de la situación que vivimos, son los casi 23.000 fallecidos entre los que seguro, tenemos más de un conocido. Posiblemente personas cercanas con la que hemos compartido vida y que ahora echamos de menos de forma intensa.

Aunque sabemos a ciencia cierta, que la vida siempre se ha abierto paso, ahora lo más adecuado para nuestro bienestar psicológico y nuestra salud mental es fijarnos en los 93,000 recuperados. Aún así, no es fácil evitar que nos afecte de forma significativa la percepción de la situación que estamos viviendo.

La pandemia, el coronavirus, ese enemigo invisible que genera alerta e incertidumbre. El simple hecho de presenciar o en algunos casos haber experimentado esta situación imprevista, desconocida y que además no permite ver los indicios de peligro, puede llegar a generar alteraciones en nuestra salud mental y provocar síntomas que además de hacernos revivir las situaciones temidas una y otra vez, pueden provocar pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables sobre la situación.

Como hemos comentado es una situación globalizada en la que muchas personas de este planeta, van a vivir esta situación como traumática, desplegando conductas que posiblemente dificulten la adaptación y el afrontamiento.

Y aunque es de esperar que en general, con el tiempo y el autocuidado vayan mejorado, habrá personas cuya sintomatología empeore durante meses e incluso años, interfiriendo de forma significativa en sus actividades diarias. En este sentido es cuando nos referimos a que estas personas estén cursando con un trastorno de estrés postraumático.

Desde grupoVOLMAE, consideramos que la implementación de un tratamiento efectivo después de que se manifiesten los síntomas de el trastorno de estrés postraumático, puede ser esencial para reducir los síntomas y mejorar el funcionamiento vital de las personas afectadas.

Para poder afrontar de manera adecuada el trastorno de estrés postraumático, creo que es muy importante tener mas información sobre lo que estamos hablando y en algunos casos padeciendo.

¿De qué se trata?

La palabra “trauma” hace referencia al impacto emocional intenso causado acontecimientos negativos que dejan huella y afectan al bienestar o la vida cotidiana del individuo. Es decir, cuando se pone en riesgo el bienestar físico y psíquico de la persona, percibiéndonos incapaces de afrontar la situación.

Ante esto solemos responder con temor, desesperanza, levitación y viviendo horrores intensos. Este impacto emocional puede ser provocado por diversas situaciones. Por ejemplo, cuando escuchamos noticias, sucesos como los que ahora estamos viviendo.

¿Cuáles son los síntomas del estrés postraumático?

La persona reexperimenta el acontecimiento traumático, a través de recuerdos y pesadillas, manifestando una incapacidad para enfrentarse a las situaciones que le recuerdan la experiencia negativa vivida.

Así llega a evitar pensamientos, lugares e incluso personas que le recuerden el suceso traumático. Estos comportamientos y los pensamientos negativos con los que suelen cursar, influyen en su estado de ánimo, su atención y su memoria, interés, ocio y actividades cotidianas, desesperanza, etc. Provocando en múltiples ocasiones conductas impulsivas y abuso de sustancias.

¿Es aconsejable acudir a un psicólogo después de sufrir un trauma?

Acudir al psicólogo ante dichas circunstancias es aconsejable para conseguir elaborar y gestionar el acontecimiento vivido. Cuando ocurren este tipo de circunstancias y acontecimientos traumáticos, la capacidad del cerebro para elaborar información se bloquea, debido a que se producen fuertes niveles de estrés que alteran nuestro organismo produciendo efectos negativos a nivel emocional y cognitivo.

Así, desde grupoVOLMAE consideramos que la intervención terapéutica ayudará en la adquisición de herramientas y mecanismos que ayuden al cerebro a recuperar su capacidad y conseguir afrontar dichos sucesos, de forma que podamos gestionar las emociones experimentadas y eliminar las creencias negativas sobre uno mismo y transformarlas en pensamientos más positivos, planteándonos programas cuyo objetivo principal es potenciar aquellos cambios positivos asociados a la mejora de cada una de las áreas afectadas.

Si necesitas más información o te interesa este tema, puedes dejar tu comentario aquí o contactar con nosotros aquí.

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