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Cada día es exactamente igual

El otro día leía en Twitter que alguien decía «si nos llegan a poner un tráiler del 2020 antes de empezar el año, no nos lo creemos». Y es que, en la situación que estamos viviendo, es fácil tener esa sensación de irrealidad y de impotencia al ser algo que escapa tanto de nuestras manos. ¿Quién nos iba a decir que íbamos a vivir una pandemia?

La semana pasada comenzamos una cuarentena que, sorprendentemente, muchos/as se tomaron con ganas y buen humor: voy a ver todas esas series de mi lista de Netflix, a aprovechar para hacer una limpieza a fondo de la casa, a ponerme en forma o, para los/as más ambiciosos/as: voy a escribir, de una vez por todas, esa novela que nunca escribí.

Pero pasa un día tras otro, la situación continúa y no parece ir a terminar tan pronto como nos habían dicho, así que, de repente, te encuentras a ti mismo/a escaneando con la App de Yuka los códigos de barras de todo alimento o cosmético que encuentras por casa por «hacer algo». Como dice la canción de Nine Inch Nails, «cada día es exactamente igual» (y, para colmo de males, resulta que el gel que compro tiene una puntuación bajísima en la App).

¿Qué me pasa?

Es fácil, de este modo, entrar en una espiral de sentimientos negativos y percibir muy cercanos trastornos como la depresión. Para entenderlo mejor, explicaré las tres “A”, claves en este trastorno (aunque no exclusivas de él): la apatía, la abulia y la anhedonia.

  • Apatía: es el desinterés, la falta de motivación. La indiferencia ante estímulos externos.

  • Abulia: la falta de voluntad y de energía para hacer algo.

  • Anhedonia: incapacidad para experimentar placer, pérdida de satisfacción y de disfrute en circunstancias que antes sí nos lo provocaban.

Cuando esto se combina con tristeza, aislamiento social, alteraciones en la alimentación, problemas para dormir, falta de energía, dificultad para concentrarse y un largo etc que podéis consultar en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-5 y en este artículo, tendríamos el conjunto de síntomas del episodio depresivo.

Entonces, ¿la cuarentena va a provocar que esté deprimido/a?

¡Para nada! Pero, como he mencionado más arriba, te puede a ayudar a comprender mejor este trastorno, ya que es posible que experimentes síntomas muy similares. Funcionamos de una forma muy básica: nuestras conductas se refuerzan a través de nuestra interacción con el medio. Si perdemos ese refuerzo o gratificación (en este caso, debido a la situación de aislamiento), es fácil que vayamos cayendo en la apatía e inactividad. Esa falta de interacción, sumada a la laxitud en horarios y rutinas, puede provocar un auténtico caos.

¿Y qué puedo hacer?

Cuatro tips muy básicos te pueden ayudar a mantener tu nivel de actividad y no caer de lleno en las tres temidas “A”.

  • HORARIOS. No pierdas las rutinas y los horarios de levantarte, de acostarte, de ponerte a trabajar y de DEJAR de trabajar. Mantén tus horarios habituales y respétalos, tanto los de trabajo como los de descanso. Dúchate, vístete como haces normalmente, como si fueses a salir de casa, pero sin salir.

  • DESPÉJATE. Abre las ventanas, ventila, ponte un ratito al sol cuando entre por la ventana. Aprovecha el ir al supermercado o bajar a tirar la basura para moverte, despejarte y tomar un poco el aire.

  • CUÍDATE. ¡Come bien! Aprovecha esta situación para organizar tus comidas y probar recetas nuevas. Comer sano no es complicado, solo requiere un poco más de esfuerzo y notarás cómo tu cuerpo lo agradece. ¡Descansa bien! No duermas ni en exceso ni en defecto. Si te cuesta dormir, prueba a tomar infusiones como manzanilla, tomillo, etc y si te cuesta levantarte, ponte el despertador para realizar una rutina lo más normalizada posible.

  • HAZ ACTIVIDADES AGRADABLES. Haz cosas que te gusten, te hagan sentir bien y te entretengan. Leer, ver películas o series, manualidades, pintar, bailar, cantar, cocinar, coser, jugar a videojuegos, juegos de mesa, juegos de rol, tocar un instrumento, escribir, quedar virtualmente con amistades o familia, etc. el tiempo te pasará volando.

¿Debo ir al psicólogo o psicóloga?

Si llevas un tiempo con la sensación de que no tienes ilusión por lo que haces, estás triste, sientes desesperanza hacia el futuro, tienes problemas para dormir o no te apetece relacionarte con nadie no dudes en acudir a un profesional, ya que son señales de que estás empezando a deprimirte.

Es aconsejable pedir ayuda y no dejar pasar el tiempo ya que la situación puede agravarse. Tómatelo como una oportunidad que te servirá para afrontar acontecimientos difíciles, pudiendo generar nuevas herramientas para solucionar los diferentes sucesos de tu vida.

Pedir ayuda ni es malo ni está mal visto. Si alguien puede contribuir a que mejore tu situación, ¿por qué no intentarlo?

Vale, pero… ¡sigo sin poder salir de casa!

Multitud de psicólogos y psicólogas estamos ofreciendo consultas online para hacer más sencilla esta situación. Solo pregunta y estaremos a tu disposición.

Atentamente,

Laura Pardo, psicóloga sanitaria en grupoVOLMAE

 

 

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