Cada vez es más frecuente que padres y madres consulten porque sus hijos e hijas reaccionan con rabietas intensas ante un “no”, se enfadan cuando no consiguen lo que quieren de forma inmediata o abandonan rápidamente aquellas tareas que requieren esfuerzo. Aunque estas conductas forman parte del desarrollo infantil, en algunos casos reflejan una baja tolerancia a la frustración.
Los psicólogos y psicólogas entendemos la frustración como la reacción emocional que aparece cuando la realidad no coincide con nuestros deseos. Aprender a tolerarla es fundamental para desarrollar autocontrol, paciencia, perseverancia y resiliencia.
Vivimos en un contexto en el que muchos estímulos ofrecen recompensa inmediata: vídeos cortos, videojuegos, compras instantáneas y respuestas rápidas. Cuando los niños se acostumbran a obtener gratificación sin demora, les cuesta más aceptar la espera, el esfuerzo y los errores.
Las señales más habituales son rabietas frecuentes, dificultad para aceptar límites, abandono rápido de tareas, necesidad de ayuda constante y expresiones como “no puedo” o “es injusto”. A largo plazo, estas dificultades pueden afectar a la autoestima, el rendimiento escolar y las relaciones sociales.
¿Qué pueden hacer las familias? En primer lugar, mantener límites claros y consistentes. Decir “no” de forma serena ayuda a que el niño o niña aprenda que no siempre es posible obtener lo que desea. También es importante evitar resolver de inmediato sus problemas y permitir que experimente pequeños retos acordes a su edad.
Elogiar el esfuerzo más que el resultado es otra estrategia esencial. Frases como “has seguido intentándolo” o “cada vez te sale mejor” fomentan una mentalidad de crecimiento. Del mismo modo, los adultos deben actuar como modelos, mostrando calma y flexibilidad ante los contratiempos.
Conviene enseñar autoinstrucciones sencillas como “puedo esperar”, “no pasa nada si me equivoco” o “si sigo practicando, mejoraré”. Estas ideas ayudan a sustituir pensamientos rígidos y catastrofistas por otros más adaptativos.
Cuando la intolerancia a la frustración es intensa y genera conflictos frecuentes, ansiedad o deterioro en la convivencia familiar, puede ser útil una intervención psicológica. En Psicología infanto-juvenil trabajamos con niñas y niños, y sus familias para fortalecer la regulación emocional, el autocontrol y las habilidades de afrontamiento.
Aprender a tolerar la frustración no significa resignarse, sino desarrollar la capacidad de adaptarse a las dificultades sin derrumbarse. Es una de las habilidades más importantes para el bienestar emocional presente y futuro de nuestros hijas e hijos.
Si consideras que necesitas ayuda, en grupoVOLMAE, estaremos encantados de ayudarte.
¿Quieres pedir una cita?
Pida cita
Puede pedir cita previa a través de esta página con nuestros profesionales. Elija el centro que mejor le viene, seleccione el tipo de servicio y elija al profesional.
Recuerde que también puede hacerlo a través del teléfono de nuestra centralita 96 751 25 88 o el 658 100 555 para cualquiera de nuestros centros.
Y si te es más cómodo, también por WhatsApp al 691 33 53 54 . Si optas por esta vía, espera nuestra respuesta de confirmación.
Aviso legal y política de protección de datos.