En los últimos años, el vapeo se ha convertido en una práctica cada vez más frecuente entre preadolescentes. A pesar de las campañas de concienciación, muchos menores de entre 10 y 15 años comienzan a utilizar cigarrillos electrónicos, atraídos por su apariencia inofensiva, los sabores llamativos y la falsa creencia de que son menos dañinos que el tabaco tradicional. Desde VOLMAEsalud queremos aportar una mirada desde la psicología cognitivo-conductual para ayudar a padres, madres y profesionales de la educación o que están en contacto con estos menores a abordar esta conducta a tiempo.
¿Por qué vapean los preadolescentes?
La psicología cognitovo-conductual nos permite comprender el comportamiento desde la interacción entre pensamientos, emociones y conductas. En el caso del vapeo, no se trata solo de una moda: hay motivaciones psicológicas detrás. Algunos factores frecuentes son:
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Presión social y necesidad de aceptación grupal (dependencia grupal).
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Curiosidad por experimentar sensaciones nuevas.
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Búsqueda de alivio emocional ante ansiedad, aburrimiento o estrés.
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Modelos de conducta en redes sociales o incluso en el entorno familiar.
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Llamada de atención en procesos de separación de los padres y/o situaciones de duelo.
A estas edades, el pensamiento abstracto aún está en desarrollo, por lo que los menores tienden a minimizar los riesgos y actuar impulsivamente, sin medir las consecuencias a largo plazo.
¿Cómo prevenir o intervenir?
Desde nuestros Centros ofrecemos una serie de pautas prácticas para prevenir o intervenir eficazmente:
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Educación clara y adaptada a su edad. Hablar de los efectos reales del vapeo, sin dramatismos, pero con datos veraces y comprensibles. No basta con decir “está mal”, es necesario explicar por qué y cómo afecta al cuerpo y al cerebro.
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Entrenamiento en habilidades sociales. Muchos preadolescentes no saben cómo decir “no” sin sentirse excluidos. Practicar con ellos situaciones simuladas les ayuda a desarrollar respuestas asertivas y a ganar confianza.
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Refuerzo positivo de conductas saludables. Reconocer y premiar conductas alternativas al vapeo, como la práctica deportiva, la creatividad o la participación en actividades grupales constructivas.
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Identificación y modificación de pensamientos distorsionados.
Trabajar con ellos pensamientos como “todos vapean” o “no me va a hacer daño” y reemplazarlos por ideas más realistas. -
Impulsar un entorno familiar abierto y cercano.
Un estilo educativo basado en la comunicación, la escucha y la supervisión sin control excesivo facilita la detección precoz de conductas de riesgo.
¿Cuándo acudir a un profesional?
Si observas que tu hijo o hija lo ha probado a escondidas con sus amigos y amigas a modo de experimento, o si ya ha empezado a vapear porque alguno de sus amigos lo hace, o si muestra una actitud defensiva, evasiva o irritable al hablar del tema, puede ser momento de consultar con un psicólogo. En muy recomendable acudir a profesionales especializados en infancia y adolescencia para que puedan aplicar una intervención individualizada desde el enfoque cognitivo-conductual.
El trabajo preventivo y la intervención temprana son claves para evitar que el vapeo se convierta en un hábito dañino y duradero. Te invitamos a contactar con nosotros para más información o concertar una cita.
Si consideras que necesitas ayuda, en grupoVOLMAE, estaremos encantados de ayudarte.