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8 mujeres han muerto en lo que va de año por violencia de género, doméstica, machista o patriarcal en España, 10 niños/as fallecidos/as y 42 huérfanos/as. ¿Qué podemos hacer para acabar con esta lacra social? Aunque se ha avanzado bastante en los últimos años, todavía nos queda mucho trabajo por delante.

La violencia de género, según Naciones Unidas, en la declaración de 1993, es “Todo acto de violencia que resulte o pueda resultar en sufrimiento físico, sexual o daño psicológico o sufrimiento a la mujer, incluidas las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en público o en la vida privada”.

Habitualmente, se minimiza la gravedad de estas acciones justificando el comportamiento del agresor y la víctima, utilizando frases del tipo “es que no está bien de la cabeza”, “es que ella se lo ha buscado”, “es que está estresado en el trabajo”,… De tal forma, que el resto de la sociedad no asumimos ningún tipo de responsabilidad, considerando que “esto” no va con nosotros/as. Siendo un compromiso de todos y todas el de intervenir y prevenir contra este problema, que puede afectar a cualquier individuo con independencia de su situación, características, posición…

Johan Galtun, introduce el concepto de triángulo de la violencia para representar la relación existente entre los tres tipos de violencia que él define en su teoría: Violencia Directa, la cual es visible, se concreta con comportamientos y responde a actos de violencia. La violencia estructural (la peor de las tres), que se centra en el conjunto de estructuras que no permiten la satisfacción de las necesidades y se concreta, precisamente, en la negación de las necesidades. Y la violencia cultural, la cual crea un marco legitimador de la violencia y se concreta en actitudes. Educar en el conflicto supone actuar en los tres tipos de violencia. Según Galtung, la violencia es como un iceberg, de modo que la parte visible es mucho más pequeña que la que no se ve. A menudo, las causas de la violencia directa están relacionadas con situaciones de violencia estructural y/o justificadas por la violencia cultural (actitudes, creencias).

Así, hay que tener en cuenta que la violencia de género es el síntoma de una sociedad desigual, que beneficia o perjudica a las personas en función de su sexo, y que su erradicación no sólo supone la condena del maltratador y la atención de la víctima, sino toda una serie de actuaciones mantenidas en el tiempo por todos/as y cada uno de nosotros y nosotras.

¿Cómo podemos ayudar a eliminar la violencia de género?

– Apoyando a las víctimas: Ofreciendo nuestro apoyo, dándoles información, acompañándoles a hacer trámites, que sepan que pueden contar con alguién simplemente para hablar, con una persona que no la juzgue, alguién que las escuche,…

– Promocionando la igualdad: Por ejemplo, en casa, si tenemos hijos/as podemos educarles en igualdad, transmitirles que no hay diferencias de sexos, repartir nuestras tareas domésticas entre todos los miembros de la casa. Hablar con nuestros/as hijos/as, no sólo de sexo, sino también de las relaciones amorosas sanas para que identifiquen las que no lo son y no se vean envueltos en una relación tóxica. Utilizar un lenguaje no sexista. Defender nuestras ideas de igualdad frente a familiares, amigos/as, conocidos/as…

– Detectar y visibilizar cualquier tipo de violencia: Si identificamos o detectamos algún tipo de violencia a nuestro alrededor, por ejemplo si un/a amigo/a está teniendo una relación tóxica con su pareja, le podemos informar, intentar ayudar o si vemos una pareja discutiendo o siendo agredidos/as, llamar a la policía o al teléfono de la mujer, el 016.

– Diciendo no a relaciones insanas: Si conoces a alguien con la que vas a empezar una relación amorosa y notas que no compartís valores, o notas alguna sensación extraña dentro de ti, déjate llevar por tu intuición y corta a tiempo la relación. Puedes evitar ser una víctima más.

Todos y todas somos responsables de esta lacra social, y entre todos/as podemos acabar con ella. Nosotros/as continuaremos con la labor de sensibilizar, prevenir, coeducar, corresponsabilizar, intervenir… ¿y tú?

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