La infancia y la adolescencia son etapas cruciales en el desarrollo emocional, social y neurológico de la persona. En este contexto, es frecuente que aparezcan signos como tics motores o vocales, obsesiones, conductas repetitivas o dificultades en la autorregulación. Detectarlos a tiempo y abordarlos de manera adecuada puede marcar la diferencia en el bienestar y evolución del menor.
En la división VOLMAEsalud atendemos a niños, niñas y adolescentes que presentan tics o síndromes relacionados, desde una perspectiva integradora y basada en la evidencia, con especial foco en la psicología cognitivo-conductual. Nuestro objetivo es proporcionar herramientas prácticas de psicoterapia, psicoeducación y apoyo tanto a las familias como a los propios menores que superen el modelo médico clásico en el que muchos especialistas por desgracia siguen anclados con la idea de solo medicar y excluir un tratamiento combinado de psicoterapìa infanto-juvenil y psicofarmacología siempre que la medicación sea estrictamente necesaria por el diagnóstico. Por otro lado, hacer un buen diagnóstico es tambié esencial, sobre todo para decidir el tratamiento más adecuado para cada caso.
¿Qué son los TICS y por qué aparecen?
Los tics son movimientos o sonidos involuntarios, súbitos y repetitivos. Pueden ser simples (parpadeo, carraspeo) o complejos (gestos amplios, frases completas) y suelen aumentar con el estrés, la fatiga o la ansiedad. Aunque a veces desaparecen por sí solos, en otros casos persisten o se agravan, formando parte de trastornos de tics transitorios (menos de 1 año), trastorno de tics persistentes (motores o vocales, pero no ambos a la vez a partir de 1 año) o el síndrome de Tourette (tics motores múltiples y al menos un tic vocal a partir de 1 año).
En otros casos, los tics se asocian a trastornos del neurodesarrollo (como el TDAH o el Trastorno del Espectro Autista), trastornos obsesivo-compulsivos, ansiedad generalizada o incluso estados postraumáticos. De ahí la importancia de realizar un análisis funcional individualizado que permita comprender el origen y mantener del síntoma.
La psicología cognitivo-conductual (TCC) ofrece herramientas muy eficaces para el tratamiento de los tics y sus trastornos asociados. Nuestros profesionales aplican técnicas adaptadas a la edad del menor, como:
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Psicoeducación: enseñar al niño o niña, adolescente y su familia en qué consisten los tics, desmitificando creencias erróneas y reduciendo la ansiedad asociada.
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Entrenamiento en inversión del hábito (CBIT): una técnica conductual de primera línea que ayuda al menor a identificar el impulso previo al tic y responder con una conducta alternativa incompatible.
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Reestructuración cognitiva: especialmente útil en adolescentes que presentan vergüenza, culpa o creencias limitantes por sus síntomas.
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Manejo del entorno: asesoramiento a padres, madres y educadores para crear un ambiente que favorezca la regulación emocional y reduzca los disparadores del tic.
En nuestros Centrods de Psicología integral trabajamos en coordinación con neurólogos, pediatras y orientadores escolares, integrando nuestra intervención dentro de un plan multidisciplinar cuando es necesario. Porque cada niño y niña son únicos y necesitan un abordaje personalizado, con rigor, empatía y continuidad.
Si observas en tu hijo o hija movimientos repetitivos, vocalizaciones extrañas, cambios de humor o dificultades en su día a día, no dudes en consultar. La detección precoz y una intervención profesional pueden evitar complicaciones futuras y potenciar un desarrollo saludable.
Si consideras que necesitas ayuda, en grupoVOLMAE, estaremos encantados de ayudarte.