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Con la llegada del verano, las rutinas escolares se detienen, los días se alargan y el ritmo de vida cambia significativamente para niños y familias. Aunque se trata de una época ideal para el descanso y el disfrute, también es un periodo en el que pueden aparecer dificultades emocionales, problemas de conducta o desequilibrios en los hábitos. Desde VOLMAEsalud queremos ofrecer una serie de recomendaciones basadas en la psicología cognitivo-conductual para ayudar a que los niños disfruten del verano con equilibrio y bienestar. 

Mantener ciertas rutinas básicas

Aunque el verano implica más flexibilidad, los y las menores se benefician de estructuras predecibles. Establecer horarios razonables para levantarse, comer y dormir ayuda a que se mantenga la estabilidad emocional. Un horario flexible pero constante proporciona seguridad y reduce la aparición de conductas impulsivas o desreguladas.

Planificar actividades con sentido

Evitar el aburrimiento extremo o el uso excesivo de pantallas es clave. Recomendamos que las familias planifiquen actividades que incluyan ocio al aire libre, tiempo de lectura, juegos cooperativos y momentos de relajación. Fomentar el juego simbólico, la creatividad o el contacto con la naturaleza tiene efectos positivos sobre el estado de ánimo y la regulación emocional.

Fomentar la autonomía y la toma de decisiones

El verano es un excelente momento para permitir que los niños y niñas tomen pequeñas decisiones (qué ropa ponerse, elegir entre dos planes, organizar su mochila de piscina, etc.). Esto fortalece su autoestima y habilidades de afrontamiento. Desde la psicología cognitivo-conductual, reforzar estas conductas con elogios sinceros mejora su autoeficacia y sentido de competencia.

Trabajar las emociones desde lo cotidiano

Situaciones como conflictos con otros menores, frustraciones por no poder hacer lo que desean o pequeños miedos son oportunidades valiosas para enseñar a identificar, expresar y regular emociones. Usar técnicas como el modelado (“entiendo que estés enfadado, a veces yo también lo estoy”) o la resolución guiada de problemas favorece una mayor inteligencia emocional.

Supervisión del uso de pantallas

El verano no debe convertirse en sinónimo de exposición indiscriminada a móviles, videojuegos o televisión. Establecer límites claros, pactados y coherentes ayuda a prevenir problemas de conducta y favorece un desarrollo más saludable. También es importante modelar con el propio ejemplo un uso responsable de la tecnología.

Promover el contacto social positivo

Fomentar que los menores interactúen con otros en espacios como campamentos, colonias urbanas, actividades deportivas o encuentros familiares mejora sus habilidades sociales. Si detectas que tu hijo o hija evita el contacto social, se aísla o muestra ansiedad en estas situaciones, podemos ayudarte a abordarlo de forma profesional. 

EnVOLMAEsaludapostamos por un verano en el que el descanso y el disfrute vayan de la mano con el desarrollo emocional y la salud mental de los más pequeños. Nuestro equipo de psicólogos y educadores está especializado en intervención infanto-juvenil con enfoque cognitivo-conductual, ofreciendo herramientas prácticas y acompañamiento a familias durante todo el año.

Si consideras que necesitas ayuda, en grupoVOLMAE, estaremos encantados de ayudarte.

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