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Este verano más que nunca la vuelta a la rutina va a costar lo suyo…¿razones? Tras una pandemia que nos ha privado de actividades placenteras, lúdicas y sociales tales como viajar, estas vacaciones del verano 2022 se esperaban con muchas ganas. Tras los calurosos meses de verano, repletos de piscina, juegos, televisión, tablets, juguetes y, en muchos casos, viajes al pueblo o de vacaciones, llega la vuelta al cole. Esto conlleva retomar hábitos que a veces, pueden costar un poco. Septiembre es un mes que a muchas personas les motiva para empezar rutinas nuevas precisamente por tratarse del mes en el que comienza el curso, y esto lo aprendemos desde nuestra infancia. Pero, ¿qué puedo hacer para que mis hijos/as vuelvan a la rutina escolar de forma más sencilla? Desde grupoVOLMAE os dejamos una serie de pautas para hacer la vuelta al cole más liviana:

  • Hablad de las ventajas de la vuelta al cole: pregúntales sobre sus amigos y amigas de clase, a qué les apetece jugar con ellos/as o qué les van a contar sobre su verano. A muchas personas nos encantaba estrenar cuadernos y agendas, lo que puede ser otra ventaja del comienzo de curso.
  • Ayúdales a que preparen su propio material escolar: podemos pedirles que, con la lista de materiales, recopilen lo que ya tienen del curso pasado y podáis hacer una nueva lista sólo con lo que hace falta comprar para este. Esto permite visualizar y hacer real mentalmente esa vuelta al colegio. De igual manera, se puede dedicar un rato a poner a punto con ellos/as el espacio de estudio en casa para tenerlo preparado antes de empezar.
  • Leer cuentos o ver alguna serie o película sobre la vuelta al colegio: para los/as más peques, series como “Supermonstruos: vuelta al cole” o cuentos como “La preocupación de Lucía” o “La vuelta al cole de los animales” pueden ser de gran ayuda. Para hijos e hijas un poco más mayores, hay lecturas como “Kika Superbruja y Dani: la fiesta del cole” o “La pandilla de Tristán” y series como “Julie entre bambalinas”. Y si son preadolescentes o adolescentes, pueden leer libros como “Nadie nos oye” o “El chico de la última fila” o ver “Heartstopper” o “Sex education”.
  • Retomar el contacto con algún amigo/a del curso anterior: facilitar que, después de todo el verano sin verse (o habiéndose visto poco), hablen o se vean antes de empezar el curso, estrecha los lazos entre ellos/as y puede aumentar el entusiasmo a la hora de encarar la vuelta a los madrugones y las clases.
  • Nombrar las emociones que despierta la vuelta a clase: para algunos/as, la vuelta al cole supone entusiasmo, alegría, interés, diversión, orgullo, etc., pero para otras puede suponer temor, tristeza, frustración, enfado… Incluso, pueden darse a la vez. Todas están bien y son legítimas. En momentos como este, es conveniente poder hablar de ellas, ponerles su nombre y, en el caso de estas últimas, poder encontrar la razón para reducirlas en la medida de lo posible.
  • Recordar la importancia de recurrir a personas adultas cuando sea necesario: tanto si surgen necesidades cotidianas como en casos de bullying, es importante hacerles saber que pueden contar con nosotros/as y con sus docentes siempre que lo necesiten. Esto contribuirá a minimizar riesgos y detectar posibles casos de acoso escolar a fin de abordarlos lo antes posible, así como a facilitar que, en caso de sufrirlo en primera persona, sientan la confianza suficiente como para contárnoslo. Para ello, es importante remarcar que vamos a escucharles y apoyarles siempre y en todo lo que necesiten.
  • Recapitular valores básicos en el trato con iguales: Tanto con los/as más peques como con adolescentes, nunca está de más charlar sobre la importancia de valores como el respeto, la cooperación, el compañerismo o la ayuda mutua para fomentar que lo practiquen en su día a día y detecten situaciones en las que alguien actúe de forma contraria a estos valores.
  • Acercarse al colegio: especialmente si es la primera vez que van al colegio o si han cambiado de un cole a otro, acercarse a la entrada del colegio y las calles colindantes aumenta la familiaridad del/la menor y, con ello, la sensación de control y de tranquilidad, tan necesarias en los primeros días de clase.
  • Despertar con calma y alegría: llegado el momento, lo mejor es tener preparado todo lo necesario el día anterior, con lo que evitaremos despistes o prisas de última hora, y despertar a nuestros/as hijos/as con una gran sonrisa que se les contagie para la llegada de este gran momento.

Y al final lo más recomendable es la “aceptación” de las etapas del año, preparar a nuestros hijos/as para aceptar las distintas emociones que puedan surgir, las etapas de esfuerzo y monotonía, las de diversión y placer…y verlo como algo natural, entendiendo que es común que se sientan agotados o tristes, acompañándoles en ese sentir desde el amor más incondicional.

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